MORENA SE FRACTURA EN CAMPECHE

Campeche.— La crisis interna en el Congreso del Estado de Campeche estalló sin contemplaciones. Antonio Jiménez, hasta hace poco Presidente del Congreso local, fue derribado por su propia bancada, evidenciando una ruptura profunda al interior de MORENA, hoy convertido —en los hechos— en un partido dividido.

En una jugada política que tomó por sorpresa incluso a sus aliados, los propios compañeros de bancada de Jiménez le retiraron el respaldo, dejándolo sin margen de maniobra y abriendo la puerta para que la oposición asumiera el control de la Mesa Directiva.

El relevo no fue menor: Paul Arce, representante de Movimiento Ciudadano, será quien encabece ahora la Presidencia del Congreso del Estado, marcando un golpe político directo al grupo mayoritario que hasta ayer presumía control absoluto del Poder Legislativo.

Analistas coinciden en que la caída de Antonio Jiménez no fue producto de la oposición, sino de su incapacidad para mantener cohesionado a su propio partido. La falta de liderazgo, acuerdos internos frágiles y una bancada fragmentada terminaron por dinamitar su presidencia desde dentro.

Lo ocurrido deja una imagen contundente: MORENA perdió el Congreso sin que nadie se lo arrebatara, víctima de sus propias disputas internas. Mientras tanto, la oposición capitaliza el momento y asume una posición estratégica que podría redefinir el rumbo legislativo del estado.

El mensaje político es claro y brutal: quien no sabe gobernar a los suyos, termina gobernado por otros.

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