El covid, la guerra y sequías llevan el precio del aceite a niveles récord

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Entre el 2019 y el primer semestre de este año, el precio del aceite comestible se encareció un 69 por ciento en México, debido al coronavirus, la guerra de Rusia contra Ucrania y los efectos del cambio climático que trajeron mayores sequías en varias partes del mundo.

La invasión rusa a Ucrania golpeó la oferta de aceites vegetales, especialmente debido a que ambos países concentran el 77 por ciento de las exportaciones de aceite de girasol globales. Además, el bloqueo de puertos clave en el mar Negro ha exacerbado el caos en las cadenas de suministro, haciendo que los precios se disparen y llevando a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a advertir que los costos mundiales de los alimentos, que ya son récord, podrían aumentar otro 22 por ciento a medida que la guerra sofoca el comercio y reduce las cosechas futuras.

Entre mayo del 2019 y mayo de este año el precio promedio que los mexicanos pagaron por una botella de aceite pasó de los 32 a los 54.13 pesos, según un análisis de El Financiero con datos del INEGI. Sin embargo, en Matamoros, Tamaulipas, la botella de 800 mililitros de Nutrioli se vendió en hasta 81.25 pesos y la más económica en el país fue la marca AVE de 900 mililitros que costó 30.99 pesos en Monterrey, Nuevo León.

“El aceite comestible es uno de los productos que está en el Paquete contra la Inflación y la Carestía, el PACIC, y es una categoría del mercado que ha resentido la escalada del alza inflacionaria en los últimos años”, dijo Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).

La ANPEC informó que aunque no hay desabasto, comienza haber escasez de este producto en algunos estados y tiendas. “Sí se nota cada vez más una tendencia no al desabasto, pero sí a la escasez, no hay el mismo punch en el surtido, la misma fuerza de abasto que antes de la situación que se está viviendo ahora por la escala inflacionaria por la guerra y meses de mayor incertidumbre”, indicó Rivera.

En el 2021 la marca más consumida en México fue 1-2-3 de Fábrica de Jabón La Corona, con 19.2 por ciento del mercado; seguida por Nutrioli de Ragasa con 12.5 por ciento; y Patrona de Industrial Patrona con 8.1 por ciento, de un mercado valuado en mil 671.7 millones de dólares, de acuerdo con información de Euromonitor.

La Asociación Nacional de Industriales de Aceites y Mantecas Comestibles explicó que la escasez de la oferta global de exportaciones es consecuencia de las pérdidas por sequía en las cosechas de soya en América del Sur, y alertó que mientras los precios del aceite de girasol aumentan, el sector se pregunta si la oferta será suficiente, debido a que los productores de energéticos también comenzaron a demandar este material como biocombustible para reducir emisiones de carbono de efecto invernadero.

Si bien en México aún se produce una muy pequeña parte de biocombustibles con aceites, en el caso de los Estados Unidos el 46 por ciento del consumo total de aceite fue a la producción de biodiésel y el presidente Joe Biden anunció un aumento de las cuotas.

“Esto es una estimulación a la demanda, la idea es mantener estos precios altos, incrementando la demanda de aceites de granos, que ya no sería para el consumo humano, sino para la producción de combustible”, explicó Gonzalo Monroy, director general de la consultora GMEC.

En México el 75 por ciento del aceite que el país importa proviene de Argentina, el 14.6 por ciento de Estados Unidos; el 5.6 por ciento de Bolivia y el 4.6 por ciento de Ucrania.

Compran un litro por quincena
El aceite está dentro de los 24 productos de la canasta básica, es el tercero con mayor preferencia de consumo en el 99.8 por ciento de los hogares mexicanos, y por lo menos se hacen 24 viajes al año para adquirirlo, es decir, que casi cada quincena compran un litro de este producto, dijo Patricia González, directora de atención a cliente en Kantar Worldpanel.