López Obrador amenaza con no ir a la Cumbre de las Américas si EEUU no invita a Maduro, Ortega y Díaz-Canel

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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, juega fuerte en el tablero estratégico de la región. Tras viajar a Cuba y abrazarse al mandatario Miguel Díaz-Canel y a Raúl Castro, ha puesto en duda su participación en la IX Cumbre de las Américas, que se celebrará el mes que viene en Los Ángeles. De reclamar la presencia de Venezuela, Nicaragua y Cuba, ha pasado a alinearse directamente con los tres regímenes.

“No vamos todavía a definir nuestra postura, pero sí, estamos persuadiendo que debemos unirnos todos. En cumbres pasadas se ha invitado a todos, no tiene ahora por qué ser distinto. Al contrario”, ha precisado el mandatario mexicano a su regreso de la isla caribeña.

El gobierno estadounidense confirmó la semana pasada lo que ya se barruntaba en las distintas cancillerías de la región: los tres aliados de Vladimir Putin en América Latina no son bienvenidos en Los Ángeles. Una confirmación que llegó pocas horas después de que el propio López Obrador insistiera en la presencia de los tres países.

“Nosotros estamos planteando que no se excluya a nadie, buscamos la unidad de toda América. Sentimos que no debe de haber confrontación que, aún con las diferencias, tenemos que dialogar y hermanarnos todos los americanos. Estamos por resolver este asunto, llevamos muy buena relación con el gobierno del presidente Biden y queremos que se invite a todos. Esa es la postura de México”, ha afirmado este martes López Obrador en su presencia habitual ante los medios.

“No esperaba que López Obrador fuera a darle tanta importancia a su relación con La Habana, pero así está operando, incluso cuando su gobierno está consciente que esto puede complicar más la relación entre México y EEUU. El mandatario y su gobierno saben que adoptar esta postura tiene el apoyo de varios países de la región que opinan igual pero en algunos casos no lo dicen, especialmente teniendo en cuenta los precedentes”, ha descifrado para EL MUNDO el internacionalista Mariano de Alba, investigador ‘senior’ del International Crisis Group.

Desde que López Obrador se pusiera a la cabeza de esta iniciativa, ha contado con el respaldo del Grupo de Puebla, conformado por izquierdistas y populistas, en el que participa el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. De forma indirecta también lo ha hecho Argentina, cuyo presidente, Alberto Fernández, cree que el chavismo ha avanzado en materia electoral y de derechos humanos. El mandatario argentino preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), creada por Hugo Chávez y Lula da Silva, desde la que también se lucha por el blanqueamiento de las dictaduras.

En la anterior cumbre, celebrada en Lima en abril de 2018, sí participaron los tres países castigados ahora. En aquel momento, Nicolás Maduro todavía no se había autoproclamado presidente tras el fraude electoral de mayo de ese año. En Nicaragua estaba a punto de comenzar la rebelión popular contra el caudillo sandinista, que ya arroja más de 350 asesinatos, más de 180 presos políticos y el éxodo de 200.000 nicaragüenses que huyen de la brutal represión del aparato del Estado.

Cuba ha complicado su habitual estatus de impunidad por culpa de la represión emprendida tras otra rebelión popular, la del 11-J del año pasado. Más de mil prisioneros políticos permanecen hoy en sus cárceles.

Fernández se suma a López Obrador y presiona a Biden para incluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua en la Cumbre de las Américas

“Biden está tratando de demostrar liderazgo, global y regional, sobre todo considerando el debilitamiento interno de la idea misma de la democracia. Al señalar a los regímenes antidemocráticos no solo está aislándolos, sino advirtiendo a aquellos que están siguiendo esos mismos pasos”, ha desvelado a este periódico la politóloga María Puerta Riera, profesora de gobierno americano en Florida.

Si finalmente México decide no acudir, “estaría no solamente dañando la relación con un importante socio comercial, sino deteriorando aún más su propia imagen como líder político. No sé si es un amago para complacer al eje que no fue invitado, pero estamos en tiempos donde el aislamiento económico es un riesgo demasiado alto por complacer a aliados políticos incómodos”, ha sentenciado Puerta.