EL USO DE SIMULADORES EN CAPACITACIÓN, COMO ESTRATEGÍA PEDAGÓGICA-DIDÁCTICA

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Por: Lic. Ángel Islas Reyes
aislas@imp.mx
En un mundo digital y globalizado, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tienen un fuerte impacto en el ámbito educativo, traen consigo la necesidad de realizar cambios en la práctica docente, particularmente en lo que se refiere al trabajo en el aula, siendo importante destacar la ayuda que pueden dar las nuevas tecnologías como recurso didáctico.
El uso de simuladores en capacitación contribuye al desarrollo de habilidades y experiencias adquiridas a partir de la práctica, empleándose desde hace mucho tiempo como herramienta pedagógica-didáctica en la enseñanza, en la aviación, con la implementación de simuladores de vuelos, en entrenamientos militares, en la medicina, aplicado a ejercicios clínicos para realizar pruebas en consultorio, en centrales eléctricas, bioquímicas, instalaciones petroleras y en las organizaciones en la gestión de negocios, entre otros.
Según WINSTON (1994) se puede definir la Simulación como la técnica que imita el funcionamiento de un sistema del mundo real cuando evoluciona en el tiempo.
Es un método de aprendizaje dinámico que permite recrear un entorno real o hipotético para que las personas aprendan. Además, permiten poner en práctica los conocimientos obtenidos sin poner en riesgo su integridad física o la de otros.
El concepto de Simulación en términos de aprendizaje es definido como: “Situar a un educando en un contexto que imite algún aspecto de la realidad y en establecer en ese ambiente, situaciones problemáticas, similares a las que la persona deberá enfrentar”
Para el desarrollo de prácticas de aprendizaje se hace uso de herramientas y aplicaciones computacionales que proporcionen los recursos idóneos para generar el escenario requerido en la simulación, nombrado: Simulador.
La simulación permite instruir, adiestrar o capacitar al trabajador sin interferir en las actividades laborales en una organización, incluso, existen empresas con sitios acondicionados con instalaciones que “simulan” el lugar real de trabajo. Por ello se utilizan para promover habilidades relacionadas con la resolución de problemas, el aprendizaje autónomo, la capacidad para tomar decisiones, autodirigir sus acciones y analizar su impacto.
La autora Luz M. Gómez indica que la simulación con fines educativos se basa en la implementación de métodos que describen una réplica artificial de los procesos que se realizan para el logro de las competencias específicas de un curso, lo cual permite al docente crear un aprendizaje significativo por medio de la práctica para sus estudiantes; asimismo, que el estudiante tenga contacto directo con situaciones a las cuales se enfrentará en su labor profesional.

En la capacitación de adultos, la simulación es una estrategia propicia para el desarrollo de las distintas competencias específicas de cada área del conocimiento y facilita la formación de profesionales con los conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para afrontar los fenómenos presentes en la realidad; en este sentido, es una estrategia que vincula significativamente los procesos de aprendizajes adquiridos en el aula de clase de manera teórica con los problemas reales presentes en el contexto de cada profesión, adquiriendo así una dimensión teórica-práctica. Es una herramienta muy útil, especialmente en la formación en el trabajo, en donde es importante adquirir conocimientos con eficacia en corto tiempo.
Al incorporar esta herramienta a un programa de formación o de capacitación se contribuye al entrenamiento del personal, mediante la guía de un instructor-facilitador.
La riqueza de un simulador es que uno pueda ensayar, practicar las estrategias de solución de problemas sin poner en riesgo a las personas e instalaciones. La utilización de simuladores no sustituye a la capacitación, solamente son un medio o estrategia enfocado al aprendizaje.

Podemos concluir que los simuladores son herramientas de formación en un entorno virtual, muy apegado a la realidad que funcionan como un recurso didáctico enfocado a la resolución de problemas o modificar una situación que se está dando y poder aplicarlo de manera inmediata. Por sí mismo, es una práctica el simulador, ya que es recrear variables de una realidad o practicar una metodología sin ocasionar ningún riesgo.
Este tipo de formación promueve una construcción del conocimiento, el cual se vincula con la motivación ya que las personas se involucran en la elaboración de su propio conocimiento.
El uso de simuladores en la capacitación del personal tiene beneficios tecnológicos, pedagógicos y de optimización de recursos, ventajas que aumentan el proceso de aprendizaje del estudiante.
Siendo algunas ventajas de usar un simulador en la capacitación, las siguientes:
• Ayuda a entrenar al personal y a operar con seguridad
• Reduce los tiempos de formación o certificación
• Reduce los costos de formación o certificación
• Se puede enseñar desde diferentes niveles, desde lo básico para principiantes hasta operaciones y habilidades para personas avanzadas con más formación y experiencia.